Me encanto como mis dedos recorrían tu pecho cuando mi boca acariciaba tu ombligo, mas a pocos centímetros escondías el paraíso, paraíso el cual me deja deseando bañarme a diario en tu oleaje.
De tu boca fluían suspiros de colores y de tu centro emanaban manantiales de arroyo puro, tu cintura encajaba en mis manos, tu cuerpo cabía en mis deseos y así poco a poco nuestros cuerpos se fueron fundiendo hasta que en la madrugada tu desnudes en mi quedo impregnada.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
0 comments:
Post a Comment